Caballos de Menorca

Menorca
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Sergio Vargas

Hablar de Menorca es hablar de caballos y de la pasión que por ellos sienten los habitantes de la isla.

 

Menorca tiene una raza propia de caballos: el caballo menorquín. Su existencia es muy antigua y es un ejemplo de raza preservada a lo largo de los siglos. Raza apreciada, ya sea para el campo como para la equitación. Es un caballo de carácter noble, tranquilo y obediente, enérgico, de movimientos ágiles, con una capa de color negro, de tronco alargado y una cola de pelo largo y fuerte. Es la única raza capaz de ponerse de manos y caminar sobre las patas traseras de forma natural, dando lugar al "bot", y manotear al aire durante la "elevada" con las patas delanteras.

 

Las fiestas de Menorca no se entienden sin un puesto de honor para el caballo. Son fiestas de caballos, con un ceremonial muy preciso recuerdo de viejos torneos y lances rituales que terminan con el "jaleo", un estallido de energía y alegría popular. El caballo es el protagonista en todas ellas a lo largo del verano, desde junio (Sant Joan en Ciudadela) hasta septiembre (Verge de Gràcia en Maó). Los caballos adornados con lazos, bordados y claveles multicolores junto a sus caixers vestidos de blanco y negro reviven cada año un ritual que nació en el siglo XIV.

 

En el jaleo los "caixers" (jinetes) hacen bailar a sus caballos sobre las patas traseras, rodeados de una multitud de gente de todas las edades. Los caballos bailan, hacen "bots" y "elevadas" al son de la música y rodeados de luna gran multitud de gente que nunca recibe ningún daño. Es un espectáculo único en el mundo.

 

Menorca siente pasión por los caballos y vibra con ellos estando presente en más actividades como las carreras de trotones o bien la equitación de escuela y la de competición.

 

La relación de Menorca con los caballos es muy antigua, de hace muchos siglos. Varios historiadores indican que el origen se encuentra en el reparto de tierras que siguió a la llegada en 1287 de Alfonso II de Catalunya y III de Aragón, nieto de Jaime I el Conquistador, quien tras la conquista de la isla dividió el territorio en "cavalleries" donde cada una paso a estar regida por un caballero.

 

El "Camí de Cavalls" es una seña de identidad de Menorca y es un camino que bordea la isla por el litoral y se utilizaba antaño para comunicación y rondas de vigilancia a caballo. Actualmente ha sido recuperado por el Consell Insular de Menorca para permitir su descubrimiento a pie, en bicicleta y a caballo. Más información

 

Calendario de fiestas:

 

 
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